
El sector bancario y financiero está atravesando una fase de recomposición acelerada desde principios de 2024. Varios ejes estructurales están redefiniendo las prácticas: supervisión reforzada del riesgo cibernético relacionado con la inteligencia artificial, integración del riesgo climático en los ejercicios prudenciales y el auge de la open finance. Estas tendencias bancarias ya no son prospectivas, están modificando las obligaciones regulatorias y las decisiones tecnológicas de las entidades.
Supervisión cibernética e IA: lo que el BCE exige ahora a los bancos
En 2024, los supervisores bancarios europeos han dado un paso adelante al tratar la IA como un factor de agravamiento específico del riesgo cibernético. El Banco Central Europeo ha enviado a los directores de las entidades significativas cartas solicitando planes de acción dedicados y fechados, con un seguimiento formalizado por los equipos de supervisión.
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Este endurecimiento no se limita a recomendaciones generales de seguridad informática. Las expectativas se centran en tres aspectos específicos: la detección de vulnerabilidades acelerada por la IA, la modernización de los sistemas heredados y la gestión del riesgo relacionado con proveedores externos de TIC. Los bancos que dependen de proveedores de nube o editores de soluciones de IA generativa deben documentar formalmente estas dependencias.
La actualidad regulatoria en este ámbito evoluciona rápidamente, y los profesionales que siguen las publicaciones en banque-et-finance.fr encuentran regularmente análisis sobre estos nuevos requisitos prudenciales. La tendencia de fondo es clara: los reguladores ya no esperan a que ocurran incidentes para actuar.
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Riesgo climático integrado en las pruebas de estrés prudenciales
Los ejercicios de pruebas de estrés bancarias están experimentando una mutación estructural. Hasta hace poco, los escenarios climáticos eran ejercicios puntuales, separados del ciclo de supervisión clásico. En 2024, las autoridades europeas trabajan para integrar el riesgo climático y el riesgo natural directamente en la supervisión prudencial corriente.
El objetivo declarado es simplificar el formato de las pruebas de estrés mientras se vuelven más exigentes los escenarios de riesgo físico y de transición. Los bancos deben estimar el impacto de escenarios de calentamiento en sus carteras de crédito, teniendo en cuenta los sectores expuestos (energía, agricultura, inmobiliaria).
Lo que esto cambia para la gestión de riesgos
Para las direcciones de riesgos, esta integración impone cruzar datos financieros clásicos con datos ambientales aún poco estandarizados. Los esfuerzos de recopilación y modelización aumentan considerablemente. Las entidades que habían tratado el ESG como un ejercicio de comunicación descubren que las pruebas de estrés climático se convierten en un criterio de evaluación prudencial real.
Los resultados de estos ejercicios podrían, a largo plazo, influir en los requisitos de capital. Los supervisores aún no están allí, pero la trayectoria está marcada.
IA generativa en los servicios financieros: más allá del efecto de anuncio
La IA generativa domina las discusiones estratégicas en el sector bancario desde la aparición de ChatGPT. Varios análisis sectoriales estiman que esta tecnología podría generar ganancias de productividad significativas para las entidades financieras, automatizando tareas con un alto componente documental y analítico.
En la práctica, los casos de uso desplegados en 2024 siguen concentrándose en algunos ámbitos:
- La automatización del tratamiento documental (cumplimiento, KYC, análisis de contratos), donde las ganancias de tiempo son medibles rápidamente
- La asistencia a los asesores de clientes, con herramientas de síntesis y recomendación en tiempo real durante las interacciones
- La detección de fraude aumentada, combinando modelos predictivos tradicionales y análisis de patrones mediante IA generativa
Los bancos se mantienen cautelosos sobre los despliegues en contacto directo con los clientes. Los riesgos de sesgo, alucinación y fuga de datos constituyen obstáculos regulatorios y reputacionales que las entidades toman en serio.

Open finance y colaboración con las fintechs: un modelo que se estructura
La open banking, regulada en Europa por la directiva DSP2, evoluciona hacia un marco más amplio: la open finance extiende el intercambio de datos más allá de las cuentas de pago, hacia el ahorro, el seguro y el crédito. Esta tendencia redefine las relaciones entre los bancos tradicionales y las fintechs.
En 2024, las colaboraciones con terceros se multiplican. Los bancos ya no intentan sistemáticamente desarrollar internamente: integran bloques tecnológicos especializados (scoring alternativo, herramientas de bienestar financiero, interfaces de gamificación) a través de asociaciones estructuradas.
Bienestar financiero y activación del cliente
Entre las tendencias que están ganando terreno, las herramientas de bienestar financiero se están estableciendo de manera duradera en la oferta de los bancos digitales. Estas funcionalidades (alertas de gastos, categorización automática, objetivos de ahorro personalizados) responden a una expectativa de los clientes particulares enfrentados a un contexto de inflación persistente.
La activación del cliente, término que designa la capacidad de transformar un usuario registrado en un usuario activo y comprometido, se convierte en un indicador de rendimiento central para los proyectos de banca digital. Las entidades ahora miden el éxito de un servicio digital no por el número de aperturas de cuentas, sino por la tasa de uso efectivo de las funcionalidades.
Resiliencia operativa y requisitos prudenciales reforzados
Los esfuerzos de resiliencia operativa figuran entre las prioridades del sector en 2024. Las crisis recientes (tensiones geopolíticas, ciberataques dirigidos al sector financiero, perturbaciones en las cadenas de suministro tecnológicas) han acelerado la toma de conciencia.
Los reguladores esperan que los bancos demuestren su capacidad para mantener sus servicios críticos en caso de una perturbación mayor. Esto implica:
- Pruebas regulares de continuidad de negocio que incluyan escenarios de fallo de proveedores de nube
- Una cartografía actualizada de las dependencias tecnológicas críticas, incluidos los subcontratistas de nivel 2
- Un refuerzo de las prácticas de gestión del riesgo geopolítico, con escenarios de fragmentación de los mercados
La resiliencia ya no es un tema reservado a los equipos de TI. Ha subido al nivel de los comités ejecutivos y de los consejos de administración, donde se le da un seguimiento específico.
El sector bancario y financiero aborda el final de 2024 con restricciones regulatorias más granulares que antes, en particular sobre el riesgo cibernético relacionado con la IA y el riesgo climático. Las entidades que habían anticipado estas tendencias tienen una ventaja operativa medible. Para las demás, los plazos de cumplimiento se están acortando.